Camino del Rey (III)

Tras el paso de este corto, pero no menos bello desfiladero, se abre un amplio valle que a modo de un “Sangri-La” aparece ante el excursionista.

Se trata del Hoyo o Valle de los Naranjos (entre los montañeros), un remanso donde el río traza suaves meandros antes de adentrarse de nuevo en el angosto cañón kárstico.

Ahora el trayecto se hace sobre terreno firme, el camino bordea por la margen derecha del río al pie de los impresionantes tajos del Almorchón por este hermoso y casi desconocido valle hasta la llegada del ferrocarril. Hacia la mediación están las ruinas de la que fue Casa del Hoyo, en ella vivieron la familia de los Lima.

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Ahora el Camino del Rey vuelve a ser en voladizo y recorre la pared norte del cerro Castillón de la Ermita (Cerro Cristo) y se adentra en el mismísimo Desfiladero de los Gaitanes; llega a la entrada del puente acueducto de Rivera.

Antes de cruzarlo existía en este lugar una caseta para la vigilancia del canal y que durante muchos años sirvió de refugio a montañeros y alpinistas que escalaba en la zona.

Cruzado el puente, los Balconcillos siguen adosados a la roca, bordean la pared del Tajo de los Gaitanes y desemboca en el puente de hierro de la vía férrea, junto al túnel número nueve.

Ya desde este lugar parte un camino que nos lleva a El Chorro.

2017-08-21T13:47:34+00:00 14/12/2014|Historia|Comentarios desactivados en Camino del Rey (III)