El Ferrocarril (I)

La historia del ferrocarril en Málaga se remonta a la mitad del siglo XIX, cuando se ve la necesidad de comunicar el importante puerto marítimo de Málaga con el interior del país. El motivo principal que mueve a los capitalistas malagueños para llevar a cabo la construcción del ferrocarril Córdoba – Málaga es el tráfico de aceite de oliva y demás productos agrícolas de la campiña cordobesa.

En 1853 el comerciante e industrial Martín Larios presentó ante el Gobierno la solicitud de un ferrocarril de Málaga a Córdoba. A parte de traer los productos del interior de Andalucía, estaba la necesidad imperiosa, qué duda cabe, de traer de las minas de Belmez y Espiel en el valle de los Pedroches el carbón que tanto necesitaba la industria siderometalúrgica malagueña, precisamente en manos de los Larios y los Heredia, que hasta el momento dependía de las minas de la cornisa Cantábrica y aún de las minas del Reino Unido, encareciendo tanto el producto que hacía inviable la producción metalúrgica e industrial malagueñas.

La línea se consigue con la participación del marqués de Salamanca. La comunicación con Córdoba, buscaba la vertebración con Madrid. Este enlace se trazó para tratar de comunicar el interior de la Península con el rico puerto marítimo de Málaga.

Más información sobre el tema en el artículo “El Ferrocarril (II)“.

2017-08-22T09:38:17+00:00 14/12/2014|Historia|Comentarios desactivados en El Ferrocarril (I)