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Embalse Conde del Guadalhorce 2017-08-18T12:56:24+00:00

Pantano del Chorro o Embalse Conde de Guadalhorce

Rafael Benjumea Burín fue el autor del proyecto del Pantano del Chorro o Embalse del Conde de Guadalhorce. Quien conozca la presa, entenderá perfectamente por qué sus contemporáneos llamaron a Benjumea “el ingeniero poeta”. Sus obras fueron calificadas de geniales porque en ellas conjugó la funcionalidad propia de una obra de ingeniería con el respeto al entorno natural, armonizando la utilidad con la belleza de la factura. Las alabanzas de la belleza del embalse llegaron a oídos del rey Alfonso XIII, que realizó una visita oficial el 21 de mayo de 1921. El rey quedó tan impresionado por lo que vio, que en septiembre de ese mismo año concedió a Rafael Benjumea el título de Conde del Guadalhorce, “para él, sus hijos y sucesores legítimos”.

Pero antes de llegar aquí, habían ocurrido muchas cosas…

A principios del siglo XX, el suministro eléctrico de Málaga dependía de dos compañías extranjeras, que conseguían fabricar electricidad con máquinas de vapor. Dos de las principales familias de la burguesía industrial de Málaga, los Loring y los Heredia, emparentados entre sí, fueron los protagonistas de una iniciativa empresarial que culminó con la construcción del Pantano del Chorro, llamado desde 1953 Embalse del Conde de Guadalhorce. Fue precisamente el primer Conde de Guadalhorce, el ingeniero Rafael Benjumea Burín, quien comprendió que el desarrollo industrial de la provincia pasaba por la construcción de una central capaz de producir energía eléctrica en cantidad suficiente.

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arc_176943_gRafael Benjumea estaba casado con Isabel Heredia Loring, cuyo primo, Jorge Loring Heredia había obtenido en 1901 la concesión para el aprovechamiento hidroeléctrico del río Guadalhorce. En 1903, Jorge Loring, Rafael Benjumea y Francisco Silvela (también casado con una Loring Heredia), fundan la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, con un capital de dos millones de pesetas, cuya finalidad era la producción de energía sin la dependencia de ningún capital extranjero. La idea inicial era aprovechar el Salto del Chorro, un desnivel de unos cien metros existente en el río Guadalhorce. Instalaron tres grupos de energía eléctrica con una potencia de 3.000 CV. La central del Chorro se terminaba dos años después, en el verano de 1905. Toda la producción eléctrica estaba ya vendida de antemano.

Pese a los buenos augurios con los que nacía la compañía, sus inicios estuvieron plagados de dificultades. Por una parte, para poder garantizar un suministro regular a sus clientes, necesitaban ampliar las instalaciones con una gran central de reserva, y la empresa no era económicamente fuerte; por otro lado, una desgraciada sucesión de calamidades puso a la empresa en una situación crítica: en 1905 murieron dos de los fundadores, Francisco Silvela y Jorge Loring, lo que provocó una gran merma en la confianza de los acreedores y obligacionistas; en 1907, unas lluvias torrenciales desbordaron un arroyo, que terminó por anegar la central. Cuando apenas habían conseguido reparar los daños de la inundación, un incendio destruyó las instalaciones.

Para salvar estos contratiempos económicos, Rafael Benjumea tuvo que vender la mayor parte de su patrimonio familiar y la familia de su esposa aumentó su contribución a la empresa hasta el punto de vender una de sus propiedades más queridas: la Finca de la Concepción.

El Pantano del Chorro

El caminito del rey decreto de la División Hidráulica | LaGarganta.com @ctrlagargantaLas fuertes inundaciones que Málaga sufrió en el año 1907, provocaron la creación de la División Hidráulica del Sur de España, nacida para prevenir catástrofes y procurar el aprovechamiento de aguas para el riego. Rafael Benjumea tenía en mente construir un pantano en el río Turón que acumulara agua suficiente para regar todo el valle del Guadalhorce y garantizar la producción eléctrica. Por la Ley de Auxilios para Obras Hidráulicas de 1911, Benjumea podía conseguir que hasta el 50% del valor de las obras lo costease el Estado. Pero para eso, era necesario que los regantes fueran quienes solicitaran las obras y aportasen el 10% del coste. Benjumea demostró una gran capacidad de persuasión y de organización, pues fue capaz de llevar a cabo la laboriosa tarea de contactar con los agricultores y realizar los trámites burocráticos necesarios para que, en 1914, el Estado y el Sindicato Agrícola del Guadalhorce firmaran la escritura de construcción del Pantano del Chorro. Una Junta de Obras, perteneciente al Ministerio de Fomento, se encargó de administrar el dinero aportado por el Estado y los regantes. Rafael Benjumea fue el ingeniero que elaboró el proyecto y dirigió las obras, que comenzaron en 1914.

La Construcción del Pantano

El caminito del rey construcción del Pantano del Chorro | LaGarganta.com @ctrlagargantaEn un principio, la presa iba a construirse en el Tajo de los Gaitanes, pero los estudios geológicos lo desaconsejaron. La ubicación final fue cuidadosamente estudiada. Para la construcción del Pantano del Chorro fue necesario poner en marcha una cantera de piedra caliza localizada en las cercanías de la confluencia de los ríos Turón y Guadalhorce, fue preciso construir el camino hasta la cantera y un tramo de ferrocarril para transportar materiales de obra que cruzaba el río Guadalhorce; hubo que improvisar, a unos cinco kilómetros de la presa, una fábrica de cemento que se abastecía de piedra extraída de la Sierra Huma; para suministrar energía a la maquinaria utilizada en las obras, tuvieron que tender una línea eléctrica desde la Central Hidroeléctrica del Chorro. La arena la sacaban del río Turón, y tuvo que transportarse en burros hasta que el agua embalsada permitió su transporte en barcazas.

La longitud del Pantano del Chorro, una vez rematado, era de nueve kilómetros y medio y su ancho llegaba a alcanzar los tres y medio en algunos puntos. Los embalses ocupaban una extensión superficial de 465 hectáreas y la presa o barrera de cierre que cortaba el río Turón medía desde el cimiento a su coronación 72 metros, y cincuenta desde el lecho del río. Las aguas embalsadas dominaban toda la vega regable que, entre la cota 180 y el nivel del mar, representaba una superficie de veintiocho mil hectáreas de terreno, de las que habían de recibir los beneficios del riego trece mil. El lugar de los Gaitanes, o gran pórtico de la hoya de Málaga, donde estas aguas quedaban retenidas, constituía el valle inferior del río Guadalhorce.

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